Gustavo Rovira y su realismo mágico
Cuando la creación artística empalidece la realidad
La historia del arte moderno se basa en la concepción de la obra como una unidad total, las figuras parciales son absorbidas por el todo, por el concepto universal del paisaje o del objeto.
La obra de arte es entonces el producto de la visión recreada de una realidad. Arte es entonces la explosión de ese mundo interior de quien siente en forma imperiosa e irrefrenable el llamado de la creación.
Crear un paisaje, recrear sus cielos, darle color a su follaje es buscar en nuestra infinita gama de colores interiores y plasmar, en esa mezcla de paisaje, aventura interna y ensoñación una nueva realidad, elevando las ramas al cielo y despegando el paisaje de la tierra, como buscando un espacio en el universo mágico, para ubicar nuestra pintura para siempre.
La obra de Gustavo Rovira con ese paradigma de que el Arte, el verdadero, no es efímero, y en ese objetivo supremo de perdurar, abre e inaugura nuevos y perdurables caminos. Su obra es inédita.
Leonardo, en el siglo XV admitía que el follaje de los árboles resultaba más bello, cuando la luz caía dentro de las hojas. Hoy la luz y las sombras, que antes estaban al servicio de las formas, se emanciparon de los objetos, concibieron su vida propia, más independiente y Gustavo Rovira maneja esos claro oscuros con inusitada maestría. Pesados troncos se tornan transparentes, raíces que se desdibujan para que sea más etérea la propuesta. Cielos celestes, casi blancos, con ramas en forma de plegaria, con un excelente manejo de los planos, otorgan a su obra un realismo mágico, con toques de espiritualidad, hasta en las huellas-que las dibuja y desdibuja- para otorgarle la mayor libertad a la propuesta.
Su paleta es impecable: colores puros, sin exagerada saturación, su dibujo pródigo, con espacios amplios, casi siempre envolventes de ese maravilloso muestrario de la naturaleza que nos hace detener y permanecer frente a su obra con el temor de no alcanzar a recordarla.
Lic. María Elena Beneito
Buenos Aires, Argentina, Julio del 2008.